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El Abrazo del ÁngelFundación · Mérida, Venezuela
Carpeta 02 — Directora fundadora

María Lionza Gómez

Especialista en terapias holísticas, madre de seis, y fundadora de la Fundación El Abrazo del Ángel.

Retrato profesional de María Lionza Gómez
Su historia

El Eco de la Esperanza

Nací en El Vigía, Estado Mérida, un 16 de noviembre de 1981. Soy la sexta de ocho hermanos. Mi madre, Gloria Esperanza, tenía un nombre que prometía luz, pero sus manos no tenían con qué sostenerme. La pobreza era más fuerte que su amor, así que mi cuna se mudó a La Azulita, al lado de mi tío Antonio María Álvarez y sus 23 hijos.

¿Se imaginan esa mesa? No había platos suficientes, pero sobraban abrazos. Allí aprendí que el amor no se mide en lo que tienes, sino en lo que compartes. Mi madre de crianza, Aura Estela Cano, me secó las lágrimas y me enseñó a rezar con los puños cerrados, apretando la fe. Pero a los 10 años, el cielo de La Azulita se oscureció. Aura Estela enfermó de cáncer de estómago. Dejé los juegos, agarré una escoba y me puse a trabajar para pagar sus quimioterapias. Durante ocho años luchamos, la vi encogerse y perder el cabello, pero jamás su sonrisa. Cuando la metástasis se la llevó y tuve que enterrarla, enterré también mi niñez, pero sembré una obsesión sagrada en mi corazón: ¿por qué el cuerpo se rinde cuando el alma sangra?

Esa pregunta me lanzó a una búsqueda incansable. Pasé noches en vela devorando libros y capacitándome en el vínculo profundo entre las emociones y el bienestar. No quería ser médico; quería ser una despertadora de conciencias.

Y entonces, cuando creía haber entendido el dolor, la vida me puso a prueba en mi propia carne. Mi matrimonio se derrumbó y su padre se fue. Me quedé sola con mis seis Ángeles: Aura, Ángel, Alan, Richard, Adamantino y Sananda. Seis nombres celestiales para una batalla completamente terrenal.

En esa profunda orfandad de pareja, recordé a mis raíces. Recordé que el amor no se trata de tener dos padres, sino de tener la energía de ambos. Me levantaba antes de que saliera el sol y me acostaba cuando la luna ya estaba cansada. Les enseñé a mis seis hijos que la gratitud sana y el rencor pesa. Hoy, con el sudor de mi frente, mis seis ángeles están en pie, fuertes y adelante.

Pero hace poco, la vida nos volvió a sacudir —literalmente—. El pasado 24 de junio, un fuerte terremoto de magnitud 7.5 remeció el área de Caracas. Aquí en Mérida lo sentimos con fuerza, y gracias a Dios no hubo daños materiales. Pero el miedo sí llegó completo: en mi comunidad casi todas las familias tienen a alguien en Caracas —un hijo, una madre, un hermano— y por horas nadie pudo respirar tranquilo esperando noticias. Ese miedo compartido me recordó que lo que sostiene a una familia cuando la tierra tiembla no son las paredes, es la fortaleza que se construye por dentro, antes de que la necesites.

Este proyecto no nace de la razón; responde a un llamado urgente de mi alma al servicio de mi comunidad. Sé lo que es sentir que el suelo se desmorona bajo tus pies. Por eso, hoy más que nunca, quiero que mi comunidad tenga un lugar donde aprender a sostenerse emocionalmente, antes de que la próxima sacudida nos tome por sorpresa.

No vengo a contarles una historia de víctima; les vengo a contar una historia de victoria. Si pude criar a seis ángeles trabajando con mis manos y sanando mi alma, sé que juntos podemos sostener a nuestra comunidad. No tengo grandes riquezas materiales, pero tengo las manos listas para trabajar y el alma encendida para guiar. Ayúdenme a acompañar a mi comunidad.

María Lionza GómezMadre, especialista holística y servidora de mi comunidad

Nací en El Vigía, estado Mérida, el 16 de noviembre de 1981, la sexta de ocho hermanos. Ante las limitaciones económicas de mi familia de origen, crecí bajo el cuidado de mi tío Antonio María Álvarez y, principalmente, de mi madre de crianza, Aura Estela Cano, en La Azulita.

A los 10 años, Aura Estela fue diagnosticada con cáncer de estómago. Durante ocho años acompañé su tratamiento —trabajando para sostener los costos de las quimioterapias— hasta su fallecimiento. Esa experiencia marcó el inicio de mi interés por el acompañamiento emocional de personas que enfrentan enfermedad y pérdida, y me llevó a formarme en modalidades terapéuticas complementarias —Medicina Tradicional China, biomagnetismo y Rolfing— a través de instituciones como la Academia Internacional Herencia Luminosa (aval Universidad Central de Venezuela), la Asociación Médica de Profesionales de Salud en Terapias Alternativas de Colombia, y la Academia Internacional Master Advance University (México). Estas modalidades las ofrezco siempre como acompañamiento complementario, nunca en sustitución de la atención médica convencional.

Años después, tras la disolución de mi matrimonio, asumí sola la crianza de mis seis hijos: Aura, Ángel, Alan, Richard, Adamantino y Sananda. Ese período reforzó mi convicción de que el acompañamiento emocional es tan necesario como el sustento material para que una familia o una comunidad puedan reconstruirse.

Actualmente dirijo Tao Shen Shu, un espacio de terapias integrativas en El Vigía, y he impartido formación en masaje terapéutico y bienestar a personas de mi comunidad.

El motor inmediato de este proyecto se conecta con un evento reciente: un terremoto de magnitud 7.5 ocurrido el 24 de junio de 2026 en el área metropolitana de Caracas (fuente oficial pendiente de citar). El sismo se sintió con fuerza en Mérida, sin causar daños materiales en la región, pero generó un impacto psicosocial significativo: una proporción importante de familias de El Vigía tiene vínculos familiares directos en Caracas, y el evento reactivó la ansiedad colectiva propia de una región de riesgo sísmico conocido. El Abrazo del Ángel responde a la necesidad de contar con espacios de acompañamiento emocional y manejo del estrés ante este tipo de eventos, como parte de una misión más amplia de medicina integrativa, formación comunitaria y sustentabilidad ambiental.

No cuento con grandes recursos materiales, pero sí con años de trabajo directo en mi comunidad, la confianza de las familias que he acompañado, y la determinación de convertir mi propia experiencia de pérdida y resiliencia en un servicio organizado y sostenible.

María Lionza GómezFundadora y directora, Fundación El Abrazo del Ángel
Trayectoria

Formación y certificaciones

Registro histórico de estudios en modalidades terapéuticas complementarias, ofrecidas siempre como acompañamiento al bienestar y nunca en sustitución de la atención médica convencional.

Método Rolfing — formación en integración estructural, método desarrollado originalmente por Ida Rolf (estudios en matemática y física atómica, Instituto Federal Suizo de Tecnología, Zúrich; bioquímica, Instituto Pasteur, Francia). Trabaja el equilibrio del cuerpo mediante manipulación de fascia y tejido conectivo, y reeducación del movimiento.
En formación

Talleres y certificaciones en imágenes